"En este entorno idílico podrá retroceder en el tiempo observando el paisaje vertiginoso creado por el río Duero a través de sus miradores, formando un cañón único en nuestra península."

Casa Rural El Tío Calderero en Masueco de la Ribera

Historia de las Arribes

Historia
    Aunque se constata el alejamiento de los Arribes de las grandes vías de penetración, ciertos historiadores señalan encontrarse con una tierra habitada desde muy antiguo. Pese a ser una zona periférica, depara su posición fronteriza un relevante papel de la región en determinadas épocas históricas.
Desde tiempos remotos, asentados sobre los terrenos más antiguos de la península, se han ido sucediendo y superponiendo en la región, diversas y variadas culturas. Estas en su evolución, han dado lugar al hombre de los Arribes: duro, resignado v singular.
 

La Prehistoria
    Los primeros grupos humanos se situaron en las terrazas fluviales del Tormes, el Águeda y el Esla, durante la llamada cultura de los guijarros o cantos rodados, para los que la datación sitúa más allá de los 500.000 años. Los orígenes de estos asentamientos se remontan al paleolítico, momento en el que distintas culturas dejaron sus huellas, signos y multitud de útiles repartidos a lo largo de un extenso territorio. El paleolítico inferior está representado sobre todo en la margen izquierda del Duero, Águeda y Tormes. Son conocidos los restos achelenses de Bermillo de Sayago, los bifaces del Esla o los útiles encontrados en Villalcampo, junto a la antigua ermita de Santiago.
Más tarde se confirma el paso del hombre en las pinturas rupestres del Pozo de los Humos, en Pereña-Masueco, en una cueva llamada la Palla Rubia. En la cueva aparecen figuras estilizadas, líneas y punteados. También se testifican asentamientos en el risco de Bermellar y en el puerto de la Molinera, en un lugar conocido como el Agua Santa, correspondiente al término de Saucelle, cerca de la confluencia del Huebra y el Yeltes.
    Los restos del neolítico más representativos se sitúan en Vilvestre, donde se encuentra un taller neolítico (fabricación de útiles) —según los expertos se trata del más importante de España y tal vez de Europa—. El fenómeno megalítico, también aparece en los Arribes. Las características más significativas del mundo megalítico son: la construcción de monumentos esencialmente funerarios, el culto a los muertos y la creencia en la vida de ultratumba. El megalitismo se extendió por estas tierras desde finales del cuarto milenio, siendo muy representativo en la provincia de Cáceres y el Alentejo portugués. Producto de su expansión alargó también sus tentáculos hasta las actuales provincias de Salamanca y Zamora. Se construyeron dólmenes en las vías naturales, a lo largo de los cursos de los ríos, principalmente en los afluentes del Duero: Yeltes, Huebra, Águeda y Tormes. En los Arribes construyeron algunos dólmenes como: el de Fariza, junto a la ermita Virgen del Castillo, el de Casal del Gato, también en Almeida o los de Lumbrales, Villavieja de Yeltes o algo más lejos, en Ciudad Rodrigo. Por otra parte, también se encontraron restos campaniformes en Fariza y Almeida.
Del Bronce final aparecen restos de un hacha de talón, en Pino de Oro. De la época metalúrgica, se conocen yacimientos calcolíticos, como el de Cerralbo (Salamanca). Los grupos humanos se asentaban en pequeños núcleos de fácil defensa.


La Cultura Celta
    Hacia el primer milenio a. de C. irrumpe la cultura celta. Afectó de manera especial al occidente peninsular, dejando como señal identificativa: castros, verracos (toros de piedra), estelas, fíbulas, broches, anillos y cerámica. Aparecen distintas entidades célticas en el primer milenio, procedentes de centroeuropa y correspondientes a la primera edad del hierro (mundo hallstático), que cristalizarán claramente en el 500 a. de C., en la segunda edad del hierro (La Téne). Constituyen por tanto, la base cultural y étnica de donde emergieron los celtas. De resultas de esta ocupación, vacceos y vet-tones (pueblos que ocupan la zona), son celtizados.
Los vacceos eran básicamente agricultores y se encontraban situados al norte del Tormes. De ellos dice Diodoro, historiador griego: «tribus vecinas de los Celtíberos, los más avanzados son el pueblo vacceo. Cada año dividen entre sus miembros la tierra que cultivan y, haciendo de sus frutos la propiedad de todos, reservan su parte a cada hombre y los cultivadores que se hubieran apropiado de algún lote son castigados con la muerte.

Los vettones, dedicados al pastoreo, dominaban la casi totalidad de las provincias de Salamanca y Avila y la mitad oriental de Cáceres hacia las proximidades del Guadiana;
Saucelle, la Occelum Vetonum: Ojito de los Vettones, en su momento fue poblado de los mismos. Los guerrilleros vettones nutrieron las milicias de Viriato, en una guerra de guerrillas contra los romanos.
Los asentamientos de estos pueblos dieron lugar a los típicos castras (poblado fortificado en altura, perfectamente defendible), de los que quedan referencias en: Sobradillo, Sau-celle, Bermellar, Cabeza de Framontanos, Villaseco, Villama-yor, Teso de San Cristóbal (Villarino de los Aires), Teso de la Virgen del Castillo (Pereña), en Fermoselle, Fornillos de Fer-moselle, Fariza, San Mamede (Villardiegua de la Ribera) y otros muchos. Algo más lejos de los Arribes aparecen en: Ye-cla de Yeltes o Casaseca de las Chañas y Cazurra, cerca de Zamora capital. El mundo de los vettones trae a su vez un conjunto de esculturas en piedra denominadas verracos o toros, que denotan la importancia del ganado en la economía. Se localizan algunos verracos en Villardiegua, San Felices de los Gallegos, Lumbrales, Ciudad Rodrigo o Salamanca.
Algunas necrópolis encontradas son de incineración, en cuyos enterramientos aparecen estelas, frecuentemente decoradas con motivos solares. Generalmente se entierran las cenizas en urnas.
A los pueblos vacceo y vettón, se impone en el 218 a. de C. el general cartaginés Aníbal, quien tomó Salamanca. Su ocupación no duró mucho como consecuencia de la entrada de Roma.


Dominación Romana
Roma sucede a Cartago como potencia hegemónica; mientras que el litoral ibérico tardó sólo una veintena de anos en caer en manos romanas, por contra tardan cerca de 200 años en incorporar la Hispania céltica a su imperio. El Pnmer conato entre los pueblos pobladores de la región y Koma se produce en el 193 a. de C. Los romanos conquistan este territorio entre los años 154-133 a. de C. (en el 154 a.
- C son sometidos los vettones; aliados a veces con los lusítanos), culminando Agripa la conquista en el 19 a. de C, y siendo Viriato prototipo de la resistencia indígena. Fruto de su estancia desarrollan calzadas o vías, señalizadas por miliarios y mansiones, como la vía de la plata. Esta vía, hasta mediados del s. xix, era el único camino general por el oeste de España. Pasaba por Salamanca y Zamora, camino de As-torga y Mérida, teniendo como objetivo llevar oro, estaño y otros metales a los dominios romanos del sur. Otra vía era la Ocila, de Zamora a Fermoselle y el ramal de Pereruela a Miranda do Douro. También existía una vía que llegaba de Zamora a Ledesma, por Almeida y Peñausende y otra llegaba de Salamanca a Ledesma. Junto a estas calzadas dejaron puentes como los de Salamanca y Zamora o el del pequeño pueblo zamorano de Sogo, muy bien conservado y visible desde la carretera.
También testimonian el pasado la multitud de estelas o inscripciones diseminadas a lo largo de la región: Carbajosa, Moral de Sayago, Muga, Fariza, Pino, Fermoselle, Cerralbo, Hinojosa, Yecla de Yeltes, Pereña, Barruecopardo, Bermellar, etc. Presentan decoraciones curvilíneas, signos cruciformes, funerarios o astrales, a veces inscripciones en latín.
Luis Mata, relata la aparición de pilas labradas en granito en el término de Aldeadávila, en un paraje conocido como La Encinal, situado en la ladera de un teso. También recoge la existencia en Cerezal de Peñahorcada.

 

La Edad Media y el proceso repoblador

    El momento posterior a la ocupación romana, coincidente con el dominio visigótico, se caracterizó por una gran ruralización. El asentamiento godo en estas tierras revistió escasa importancia debido a que las etnias germánicas tenían su área de dominio hacia las provincias de Burgos, Valladolid y Patencia. De este periodo queda constancia la famosa iglesia de San Pedro de la Nave.
    Desde el s. vm al xi, estas comarcas se encuentran prácticamente desgobernadas, en tierra de nadie, ni bajo influencia musulmana, ni bajo influencia cristiana. Sufren un gran despoblamiento, asentándose sólo pequeños grupos de beréberes. Se pretende incluso, que fue un espacio deshabitado deliberadamente, debido a la incapacidad de ambos contendientes en poder avituallarse. A esta tierra se la menciona también como desierto estratégico.
Una fecha significativa es el año 874 —batalla de Polvo-raria—, que sirvió para que las fuerzas musulmanas consideraran la envergadura del adversario. Ello dio lugar a determinados pactos. En el 901, día de Zamora o Jornada del Foso, los musulmanes sufrieron una nueva derrota.
Hacia el s. x, comienza a producirse un cierto movimiento de poblaciones leonesas hacia el Tormes. A esta emigración popular y espontánea se le da cauce oficial a finales del s. x, por parte de los reyes Ramiro II y Ordoño III. Este proceso motiva incursiones musulmanas de Almanzor contra Le-desma, Salamanca (981), etc. , que en definitiva ponen de nuevo estos territorios en manos musulmanas.
    Mientras que hasta el año 1000, el dominio musulmán ha sido claro, entre los ss. xi y xm, se produce un gran cambio de posesiones entre el Islam y la Cristiandad. Hasta el año 1000, el reino castellano-leonés, se situaba al norte del Duero, mientras que hacia el 1250, consiguen llegar los cristianos hasta el golfo de Cádiz, produciéndose a lo largo de este periodo una repoblación de territorios; territorio reconquistado, territorio repoblado. Paralelamente se va dando un aumento sostenido de población.
La actividad militar la inició Fernando I, pero el golpe de-tinitivo lo dio su hijo Alfonso VI con la ocupación de Toledo (1085). A finales del s. xi, la repoblación se consolida paulatinamente, llegando gentes de diversos puntos de la geografía, sobre todo de la parte noroccidental. La misión repobladora, la ejecuta el noble francés Raimundo de Borgoña, casado con una hija de Alfonso VI. La toponimia de los nombres ha dejado constancia de sus repobladores: San Felices de los Gallegos, Aldeadávila de la Ribera, Cabeza de Fra-montanos, Zarza de Pumareda, etc. A las nuevas gentes se les otorgan tierras de propios y del común. La repoblación llevada a cabo en Zamora fue eminentemente monacal —reglas de San Benito y San Bernardo (cistercienses)—. La Mitra del obispado de Zamora poseía las señorías de Fermoselle, Almendra, Moraleja, Villalcampo, etc.
    También en este siglo, Zamora va cobrando importancia, llegando a ser residencia temporal de los reyes leoneses. Un acontecimiento trascendente acontece en su capital, el asedio o cerco de Zamora por parte de Sancho II a los moradores zamoranos. Estos no solo soportan el cerco sino que acaban con el mismo rey; lo consiguen gracias a las mañas de un personaje conocido como Bellido Dolfos, quien se pasa al bando enemigo, engaña y asesina al rey (1072).
    En el s. xn se producen distintos enfrentamientos con el que llegará a ser reino de Portugal, el cual obtiene su independencia en 1143. Los ss. xn y xm serán básicos en la colonización y fundación de aldeas. A la vez que la repoblación, se crean elementos de dominación social, política y eclesiástica. Estos siglos están caracterizados por un tremendo ruralismo, en el que se da la típica sociedad feudal cuyo eje fundamental es la antítesis: señores-campesinos. Se crean los concejos y alfoces —los concejos eran cabeza de un amplio territorio o alfoz—. Son destacables los casos de: Ledesma, Ciudad Rodrigo, Salamanca, etc. También se crean los cabildos catedralicios por parte de la iglesia, generalizándose el cobro de diezmos. Por otro lado se otorgan fueros, que recogen las principales normas jurídicas que han de regir la vida local. Ya disfrutaban fueros Zamora, Toro o Benavente. Por la parte civil se organizan bandos-linajes, a veces enfrentados entre sí. Los abusos de los privilegios por parte de la nobleza fueron causa de enfrentamiento social. La nobleza terrateniente ocupa extensos territorios; Benavente, Sanabria, Alba, Aliste. Durante el s. xm y posteriores, será de especial relevancia la creación de la Universidad de Salamanca. Igualmente significativo es el románico zamorano, que tiene su edad de oro entre el xi y el xm.
    Transcurre el s. xiv marcado por la peste de 1348, que asóla gran parte de los terrenos hispánicos. El común devenir histórico con Portugal, se comprueba en guerras continuadas al final del s. xiv, en el reinado de Juan I. Los Arribes, debido a su posición fronteriza con Portugal, fueron escenario de algunos hechos históricos relevantes, como las luchas internas de los reinos de Castilla y León. Castilla intenta desmembrarse del reino leonés y Portugal presenta batalla. Esta actividad militar da lugar a la reconstrucción de castillos como: Hinojosa, Vilvestre, San Felices, etc. En el s. xv se produce la guerra entre los partidarios de la reina Isabel la Católica y Juana la Beltraneja. Los intereses de la nobleza Toresana, en su mayor parte portuguesa, motiva el apoyo zamorano a la causa de la Beltraneja. La unión de Castilla y Aragón truncó las aspiraciones portuguesas.


La Salida de la Oscuridad y el Estado Moderno
    En 1469 se unen los reinos de Castilla y Aragón, momento en el que Castilla emerge fundando el Estado moderno. Se toma el reino de Granada a los musulmanes y Colón descubre América. A partir de aquí se manifiesta el esplendor y apogeo español deis. xvi.
En los arranques del s. xvi se perfila un complejo territorio que no coincide con las actuales demarcaciones. En este momento se origina la influencia de las casas nobiliarias: Béjar, Monterrey, Alba, Benavente, etc. También se produce el levantamiento de los comuneros de Castilla contra Carlos I. Los zamoranos se niegan a reconocer a Carlos I como rey, alegando que el título de Majestad debía corresponder a la reina Juana, confinada por demente. El obispo Acuña encabeza la revuelta anticarolina aportando un valeroso ejército de clérigos —en Salamanca, Maldonado se suma al movimiento comunero—. A pesar del gran esfuerzo, las fuerzas comuneras caían derrotadas en Villalar, en 1521, por el ejército del monarca. En Fermoselle se hizo fuerte el obispo Acuña, que consigue encerrar en el castillo al alcalde Ronquillo. Algún tiempo después Acuña fue preso y ejecutado. Los odios y rencores pro y anticomuneros duraron generaciones.
En los ss. xvi al xvm los Arribes, consecuencia de su pobreza agrícola y escaso desarrollo, buscan otras actividades. Al sur del río Yeltes se dedican al tráfico de sal, primero como contrabando, posteriormente legalizado, por Felipe II (1564) —el paso se realizaba a través de Hinojosa del Duero—. También tiene importancia el cultivo del lino. El s. xvi es un momento de expansión demográfica, frente al xvii, donde debido a las guerras, pestes y miseria se vive una etapa de despoblación. En el xvm se produce una recuperación en la región. En conjunto, se puede hablar de abundancia de población del s. xvi al s. xvm, constatándose por contra, una escasez de alimentos. Se consigue paliar, en parte, el problema económico gracias al comercio de aceite, almendras, vino y frutas.


Anexión de Portugal
    En 1580 se ocasiona el conflicto de anexión de Portugal por parte de Felipe II. Corre el año 1578 cuando se produce la batalla de Alcazarquivir, que enfrenta a los portugueses y al sultán de Marruecos, en ella muere previsiblemente el rey portugués don Sebastián. Le sucede en el trono el cardenal don Enrique, anciano y achacoso, quien obviamente no tiene herederos. Aquí comienza la pugna, ya que los Austrias y la Casa Real de Castilla, han venido tradicionalmente desarrollando una política de matrimonios con la familia portuguesa. Felipe II, aunque por línea femenina, era el pariente legítimo más cercano a la dinastía portuguesa. Sus derechos los hizo valer por la fuerza. Una vez que muere el cardenal, se plantea el derecho de sucesión, a Felipe II le apoya la nobleza, el clero y los comerciantes. A los candidatos portugueses, como el duque de Braganza y sobre todo don Antonio, les apoyan las ciudades. La proclamación de don Antonio, fue contestada por Felipe II, quien envía al duque de Alba. El pretendiente portugués es derrotado y Felipe II es reconocido por las Cortes de Portugal. Esta unión provoca que el centro económico de la monarquía oscile hacia el Atlántico.
En el s. xvn se produce una disminución de la población, consecuencia de pestes y epidemias, si bien el comportamiento no es igual en todos los sitios, caso de Salamanca por su universidad o Ciudad Rodrigo por su poder religioso. La vida social se caracteriza por un espíritu marcadamente religioso: procesiones, ofertorios, misiones, cofradías, etc. Zamora deja de ser importante en la vida nacional: separación de Portugal, escasez de vías de comunicación, crisis general del reino, aislamiento y marginación.
Especialmente significativo es el traslado de la Corte de Madrid a Valladolid, que motiva la despoblación en Salamanca. Una Salamanca llena de títulos, que enfrenta a los distintos bandos: San Benito y Santo Tomé —oligarquías ligadas a la alta nobleza.


La Independencia de Portugal
    Entre 1640 y 1668, se producen las guerras contra Portugal, que generan su independencia. De una manera formal nunca había dejado de ser Portugal un estado independiente y soberano. No les gustaba la idea de ser gobernados desde Madrid por un rey castellano: temían que sus intereses fueran sacrificados a los de Castilla —ello resultó erróneo, puesto que Felipe IV defendió con mucho interés a Portugal contra Holanda—. Los avatares portugueses no son ajenos a la corona, ni a la región: el castillo de San Felices de los Gallegos, fortificado por el rey Dionisio de Portugal (1296), fue considerado estratégico en las guerras de independencia de Portugal. Otro tanto les ocurre en la defensa del Águeda a los castillos de Sobradillo, Cerralbo o al prestigioso fuerte de la Concepción (Aldea del Obispo).
El s. xvm permite una revalorización estratégica debido a las guerras contra Inglaterra y Portugal. Fermoselle cobra auge en la explotación del olivo.


La Invasión Napoleonica
    La historia contemporánea se abre a los acontecimientos con la invasión napoleónica. Durante la guerra de la independencia la participación de Salamanca y Zamora, situadas en el eje París-Lisboa, fue especialmente activa, siendo lugar de paso de los ejércitos franceses, los cuales pretendían cerrar el puerto je Lisboa. Las ofensivas hispano-británicas de 1812 y 1813 Parten de Lisboa, atravesando Ciudad Rodrigo, Ledesma y Zamora, camino de Burgos y la frontera. También por el Águeda Penetran las fuerzas napoleónicas en las campañas de 1810.
    Fue baluarte importante, una vez más, el fuerte de la Concepción, el cual cambió de ocupantes varias veces a lo largo de la guerra.
El 31 de mayo de 1808, se sublevan los zamoranos contra los franceses. El pueblo se amotina, el gobernador entrega las armas al pueblo y funda la Junta de Armamento y Defensa. Se crean los batallones Voluntarios y Nacionales de Zamora. En 1809, Zamora cae en manos francesas. A pesar de la ocupación, la población apoya a las guerrillas. Con la ayuda anglo-portuguesa, se libera Ciudad Rodrigo. La victoria de Arapiles en 1812 será decisiva para el desenvolvimiento de la guerra. A finales de mayo de 1813, Wellington liberará Zamora y Salamanca.
    Los desastres de la guerra se notaron hasta muy entrado el siglo. A mediados del xix, Zamora rompe un poco su aislacionismo gracias a las infraestructuras de comunicaciones. Sagasta es el artífice del plan viario de la provincia. Otro tanto le ocurre a Salamanca que va recuperando prestigio.
En 1898, Miguel de Unamuno es rector de la universidad salmantina, la cual cobrará nuevo auge.
En 1936 se establece en Salamanca el cuartel general, por parte de Franco, hasta noviembre de 1937.
En 1983 entra en vigor el estatuto de la Autonomía de Castilla y León.

    Tras años de reivindicaciones, el 11 de mayo de 1998 se le reconocía a la zona portuguesa la declaración de parque natural bajo el nombre de Parque Natural Douro Internacional aunque por parte española no sería hasta el 11 de abril de 2002 cuando la Junta de Castilla y León incorporara este paraje a su red de espacios protegidos bajo el nombre de Parque Natural Arribes del Duero con el objetivo de conservar y proteger sus recursos naturales, preservando su biodiversidad y manteniendo la dinámica y estructura de sus ecosistemas.