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| Miradores |
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La
situación privilegiada de algunos núcleos urbanos en el borde del
arribe, allá donde las pendientes aún no son muy marcadas, invita a
encontrar excelentes miradores de fácil acceso desde los que asomarnos
hasta estos valles encajados.Son innumerables los puntos de visión privilegiada que encontrará en su recorrido. Les señalaremos algunos de ellos. Optamos por comenzar, en esta ocasión, por tierras meridionales, por San Felices de los Gallegos, desde donde podrá acercarse hasta los miradores que se descuelgan hacia el Puente de los Franceses y el encajamiento del río Águeda. Ahigal de los Aceiteros y Sobradillo les permitirán avanzar por algunos caminos y trochas hacia la pendiente, disfrutando de desconocidas e insólitas vistas de este mismo río. Una nueva posibilidad de conseguir panorámicas aéreas del río se obtiene al realizar el recorrido de la Vía Verde de La Fregeneda. Sus innumerables puentes se cuelgan del precipicio, ofreciendo, con precaución, vistas muy llamativas. En ese municipio pueden disfrutar de nuevos enfoques del arribe en el mirador del Poyo Malfeito o en la Peña Redonda. En Hinojosa de Duero, la ermita de San Pedro resulta un balcón excepcional, como también lo es la Peña la Vela o el Cerro de Moncalvo. El acercamiento a todos estos parajes les descubrirá otros atractivos al discurrir entre interesantes muestras de la arquitectura tradicional y llegar, a menudo, a lugares de riqueza arqueológica. Saucelle ofrece varios puntos de excepción desde donde disfrutar de estas visiones de valles encajados. Uno de ellos es el mirador ubicado en el cerro del Peñedo, en el mismo pueblo, y otro el llamado de las Janas, desde donde divisará una inolvidable vista del Puerto de la Molinera y los ríos Camaces y Huebra. En el vecino Vilvestre el pueblo se cobija también en un elevado cerro que culmina, a modo de atalaya, en la ermita de la Virgen del Castillo. Un taller Neolítico y los restos de un castillo acompañarán la panorámica del Duero. Mieza y su mirador o balcón de La Code depara otra espectacular oportunidad de "colgarnos" hacia el arribe. Perfectamente acondicionado, les permitira relajarse en una vista imborrable de este sector del río que conforma aquí un verdadero cañón fluvial. Compitiendo en grandiosidad nos aguardan el Balcón del Fraile y el Picón de Felipe, en Aldeadávila de la Ribera. En este punto podrá vislumbrar la portentosa visión de la presa bajo sus pies. La ermita de Nuestra Señora del Castillo y el cerro de la Fuente Santa, en Pereña, ofrecen nuevas y sugerentes perspectivas del río Duero, que exigen de su cuidado al encontrarse encumbradas en impresionantes cantiles rocosos. Villarino de los Aires permite asomarnos al arribe en distintos parajes. En la misma localidad, en el mirador de la Faya, o en el próximo cerro de San Cristóbal, junto a la ermita del mismo nombre, podrán tomar visiones de distintos ríos: el Duero y el Tormes. |
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