| Pozo Airón |
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La mas desconocida de nuestras cascadas, motivado por su lejanía
y dificultad de acceso (¡¡¡¡hay que ir andando!!!!),
es la más entrañable y, casi sin dudarlo, la más espectacular.
Si bien el volumen de agua que se precipita por ella no puede compararse
con la del Pozo de los Humos, su disposición escalonada, así
como la caverna creada en la última de las cascadas, la convierte
en la preferida de los "naturales" del pueblo (eso me ha comentado mucha
gente).
Para llegar hasta le Pozo Airón habremos de llegar hasta la plaza.
Situados de frente al pórtico de la iglesia veremos, a nuestra derecha,
un antiguo arco por el que saldremos y seguiremos recto por un camino de
tierra, llamado de la Gargantina. Sin abandonarlo en ningún
momento llegaremos hasta la confluencia de un pequeño regato con
el Arroyo de los Cuernos, también llamado de la Rueda,
donde habremos de dejar el coche ya que es ahí donde se termina
el camino. A partir de aquí recurriremos a nuestro propio esfuerzo
para llegar hasta nuestro objetivo. La duración aproximada de nuestra
excursión, sin contar el tramo en coche, y únicamente si
vamos y volvemos, es de una hora y media escasa. Bien es cierto que merece
la pena detenerse durante más tiempo, ya sea en la contemplación
de las cascadas o bien acercándonos hasta la propia desembocadura
del Arroyo en el Duero (para eso está el libre albedrío).
Tras cruzar el mencionado regato, nos situaremos sobre la "rodera" (camino
apenas marcado por el continuo paso, sea de ganado o de gente) que habrá
de llevarnos hasta el Pozo. Otra alternativa, más relajante, es
la de seguir directamente junto a la orilla del Arroyo. Es aquí
donde podremos encontrar alguno de los molinos que menciono en los párrafos
siguientes. Si somos observadores, podremos apreciar no solo las ruinas
de los molinos sino las represas que se construían para optimizar
el recurso hídrico, hoy por hoy completamente cegadas por los materiales
sedimentarios acumulados, principalmente arenas. También es curioso
de ver los canales excavados, en la propia piedra, para desviar el cauce
del río y dirigirlo directamente hacia el interior del molino.
Pasemos ya a nuestro recorrido. Para ello se adjuntan algunas fotos para que podáis ir admirando esta espectacular paisaje. Como siempre, las fotos están en formato pequeño pero, en cuanto pueda meto las ampliaciones. Es cuestión de economía de tiempo y espacio.
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