Pozo Airón PDF Imprimir
airon3.jpgLa mas desconocida de nuestras cascadas, motivado por su lejanía y dificultad de acceso (¡¡¡¡hay que ir andando!!!!), es la más entrañable y, casi sin dudarlo, la más espectacular. Si bien el volumen de agua que se precipita por ella no puede compararse con la del Pozo de los Humos, su disposición escalonada, así como la caverna creada en la última de las cascadas, la convierte en la preferida de los "naturales" del pueblo (eso me ha comentado mucha gente).

    Para llegar hasta le Pozo Airón habremos de llegar hasta la plaza. Situados de frente al pórtico de la iglesia veremos, a nuestra derecha, un antiguo arco por el que saldremos y seguiremos recto por un camino de tierra, llamado de la Gargantina. Sin abandonarlo en ningún momento llegaremos hasta la confluencia de un pequeño regato con el Arroyo de los Cuernos, también llamado de la Rueda, donde habremos de dejar el coche ya que es ahí donde se termina el camino. A partir de aquí recurriremos a nuestro propio esfuerzo para llegar hasta nuestro objetivo. La duración aproximada de nuestra excursión, sin contar el tramo en coche, y únicamente si vamos y volvemos, es de una hora y media escasa. Bien es cierto que merece la pena detenerse durante más tiempo, ya sea en la contemplación de las cascadas o bien acercándonos hasta la propia desembocadura del Arroyo en el Duero (para eso está el libre albedrío).
    La dificultad de este recorrido es baja, salvo un "pequeño escalón" que habremos de salvar.
    IMPORTANTE: que no se nos olvide el agua, pues no hay ninguna fuente en el recorrido.

    Tras cruzar el mencionado regato, nos situaremos sobre la "rodera" (camino apenas marcado por el continuo paso, sea de ganado o de gente) que habrá de llevarnos hasta el Pozo. Otra alternativa, más relajante, es la de seguir directamente junto a la orilla del Arroyo. Es aquí donde podremos encontrar alguno de los molinos que menciono en los párrafos siguientes. Si somos observadores, podremos apreciar no solo las ruinas de los molinos sino las represas que se construían para optimizar el recurso hídrico, hoy por hoy completamente cegadas por los materiales sedimentarios acumulados, principalmente arenas. También es curioso de ver los canales excavados, en la propia piedra, para desviar el cauce del río y dirigirlo directamente hacia el interior del molino.
    Durante nuestro recorrido podemos ir viendo el cambio de vegetación ya que, según nos vamos adentrando en zonas más abruptas, la vegetación que ha ido recuperando el terreno a los cultivos abandonados deja paso a otro tipo de vegetación más "natural": la retama, el cantueso, el tomillo, etc, son reemplazados por enebros, algún que otro almez, etc. Al igual que en el resto de Las Arribes, las zonas menos accesibles son las que mayor riqueza florística presentan.

    Pasemos ya a nuestro recorrido. Para ello se adjuntan algunas fotos para que podáis ir admirando esta espectacular paisaje. Como siempre, las fotos están en formato pequeño pero, en cuanto pueda meto las ampliaciones. Es cuestión de economía de tiempo y espacio.

 

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